I'm looking for the face I had before the world was made
martes, 23 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
Borges y yo
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndolo todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.
martes, 19 de julio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
miércoles, 23 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011

lunes, 7 de marzo de 2011



miércoles, 2 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
sábado, 26 de febrero de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
El verdugo de Calais - The Tudors
domingo, 20 de febrero de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
No sé cuántas veces me habría suicidado si no existieras. Gracias :)
jueves, 17 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011

Insólito: "Se le escapó la tortuga"
Un auto volcó cuando su conductor se agachó a buscar su mascota y perdió el control. El accidente, que no ocasionó heridos, ocurrió en 67 entre 11 y 12
En joven que conducía un auto por inmediaciones del Parque Saavedra protagonizó en la tarde de ayer un insólito accidente, con vuelco incluido, aunque no resultó lesionado.
Según informaron a este diario fuentes policiales y el propio damnificado, de quien no trascendió la identidad, dentro del vehículo -un Fiat Duna de color gris- llevaba una tortuga y, al parecer, por prestarle atención al animal, le sacó la vista a la calle por la que transitaba, tocó el cordón de la vereda y finalmente, tras inclinarse más de lo convenido, el coche quedó con sus cuatro ruedas hacia arriba.
El siniestro, que motivó la intervención de efectivos de la comisaría novena, ocurrió en la calle 67 entre 11 y 12, alrededor de las 18.00.
De acuerdo al reporte oficial, el tránsito permaneció cortado por espacio de una hora, hasta que el rodado pudo ser retirado del lugar.
Los vecinos y ocasionales testigos del hecho, de inmediato, se acercaron ayudar al conductor. De todas formas, más allá del susto inicial, no sufrió heridas.
CHOCO CONTRA UN ARBOL
Al parecer, nervioso, el joven automovilista, una vez que salió del habitáculo, contó lo que había le pasado: "Me agaché para agarrar la tortuga y me tragué el árbol".
Precisamente, al margen del techo, el Duna presentaba daños por un fuerte impacto sobre su óptica y guardabarro izquierdo.
Lo que no pudo establecerse fue dónde estaba el animal al momento del siniestro.
viernes, 11 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
Eels-I Need Some Sleep
I need some sleep
Men Without Hats - Safety Dance [Official Video]
We can dance if we want to, we can leave your friends behind ♪
martes, 8 de febrero de 2011


No literalmente, sino porque has salido a comprar helado y volverás pronto. Pero tengo el presentimiento de que ésta será la última carta, porque sólo me queda una cosa por decirte. Esta carta no es para que me recuerdes ni para que compres una lámpara, puedes cuidar de ti misma sin mi ayuda.
Es para decirte cómo me he sentido, cómo me has cambiado. Me has convertido en un hombre amándome, Holly, y por eso te estoy eternamente agradecido, literalmente. Quiero que me prometas algo: Que nunca estarás triste o insegura o perderás por completo la fe, que tratarás de verte con mis ojos. Gracias por el honor de ser mi esposa. Soy un hombre que no se arrepiente. Qué suerte he tenido. Tú has llenado mi vida, Holly, pero yo sólo soy un capítulo de la tuya. Habrá más, te lo prometo.
Y ahora viene el gran consejo: No tengas miedo a volver a enamorarte, prepárate para esa señal que parece el fin de la vida como la conoces.
Posdata: Siempre te amaré"
lunes, 7 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
Fly me to the moon, let me play among the stars
Let me see what spring is like on Jupiter and Mars
In other words, hold my hand
In other words, baby kiss me
Fill my heart with song and let me sing for evermore
You are all I long for, all I worship and adore
In other words, please be true
In other words, I love you
♥
domingo, 23 de enero de 2011
The Means to attain Happy Life |
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MARTIAL, the things that do attain | |
The happy life be these, I find:— | |
The richesse left, not got with pain; | |
The fruitful ground, the quiet mind; | |
The equal friend; no grudge, no strife; | 5 |
No charge of rule, nor governance; | |
Without disease, the healthful life; | |
The household of continuance; | |
The mean diet, no delicate fare; | |
True wisdom join'd with simpleness; | 10 |
The night dischargèd of all care, | |
Where wine the wit may not oppress. | |
The faithful wife, without debate; | |
Such sleeps as may beguile the night: | |
Contented with thine own estate | 15 |
Ne wish for death, ne fear his might. |
Henry Howard, Earl of Surrey. 1516–47
miércoles, 19 de enero de 2011

lunes, 17 de enero de 2011
El diablo inglés
–¡Añangapitanga! –dijo Tomás, seguro de haber visto al diablo colorado del que tanto oyera hablar cuando era chico. Muchas veces había escuchado la leyenda que aseguraba que los diablos nacían del fuego y por eso tenían el color del hierro candente. Sin pensarlo dos veces montó en su alazán y salió despavorido, disparando como flecha. Golpeó a la puerta de un miserable rancho.
–¿Qué te trae por aquí a estas horas? –preguntó Ña Manuela, la hechicera–. ¿Y por qué abres tamaños ojos?
–He visto al diablo en persona, Ña Manuela.
–¿Seguro?
–Seguro, como la estoy viendo a usted.
–¿Le pediste las tres cosas?
–No, no... Tiene que ayudarme, Ña Manuela. Me asusté tanto que salí corriendo y me dejé la guitarra allá, en la orilla.
–Seguro que el diablo la toca y te la embruja –comentó Ña Manuela tranquilamente mientras pitaba su cigarro de chala.
–Por eso mismo vine a verla. Para que usted me acompañe a buscar la guitarra y la desembruje.
–Si es cierto que Mandinga anda por ahí –dijo Ña Manuela– le pediré las tres cosas.
–¿Qué tres cosas, Ña Manuela?
–Todo el mundo, cuando se encuentra con el diablo, le pide tres cosas.
–Pues yo quiero una sola: mi guitarra.
–Andando –dijo Ña Manuela, tirándose un poncho rotoso sobre los hombros. Y allá se fue Tomás con la hechicera en ancas, en busca de la guitarra y del diablo colorado. En la playa seguía ardiendo la fogata, pero ni rastros quedaban del diablo.
–Has estado viendo visiones –dijo Ña Manuela.
–No; mire, mire la prueba: se ha llevado la guitarra.
–La guitarra se la habrá lleva’o algún cuatrero.
–No viene nadie por aquí a estas horas: seguro que fue él.
–No te creo nada –dijo Ña Manuela.
–Pero es cierto: aquí mismo estaba, mirándome con unos ojos como diamantes...
–Bah; siempre fuiste mentiroso... Y tanto discutir, no repararon en el diablo que asomaba otra vez entre las llamas.
–Allí está –dijo Tomás, y le pareció que el diablo sonreía.
Ña Manuela se armó de coraje y le dijo:
–Yo te conjuro y te hablo, contestame si sos diablo. Y si te quedás callado, es seña que sos cristiano.
Y el diablo le contestó:
–Good evening.
-¡Habló! –dijo Ña Manuela–.
Señal de que es diablo nomás. ¿Y qué dijo?
–No sé. No oí bien.
–Pídale mi guitarra.
–Primero le pediré mis tres cosas.
Tomás, impaciente, sacó su cuchillo y se encaró con el diablo valientemente: –¡Dame mi guitarra, sotreta!
–¿Guitar...? –preguntó el diablo a su vez.
–¡Mi guitarra, diablo maldito! Devuélvemela antes de que apague el fuego y te haga desaparecer.
–¡Oh, yes! ¡Oh, yes! –contestó el diablo, asustado del cuchillo que brillaba ante su nariz. Se alejó un poco y volvió con la guitarra, que había escondido en unos matorrales.
–Seguro que te la devuelve embrujada –dijo Ña Manuela. Tomás la templó y, claro, la guitarra sonaba embrujada. El diablo esperaba ansioso que Tomás la afinara, porque al parecer tenía ganas de oírlo cantar.
–¡Oh, please, play, please, sing! –dijo el diablo.
–¿Qué ha dicho? –le preguntó Tomás a la bruja.
–Ha dicho pliplisín –contestó Ña Manuela.
–¿Y eso qué quiere decir?
–Palabras de diablo nomás.
(Entonces se escuchó un clarín, lejos.) Cuando el diablo oyó el clarín, desapareció. Tomás y la hechicera, entretenidos en su discusión, no lo vieron salir. Supusieron que el diablo se había desvanecido junto con las últimas llamitas de la fogata mortecina, atorada por la llovizna.
–Diablo que del fuego vino, se marcha con la ceniza –sentenció Ña Manuela.
–No lo creo –dijo Tomás–. Seguro que se ha escapado entre los pajonales. Voy a buscarlo y encontrarlo para que me desembruje la guitarra.
–Deja que te la desembrujo yo por unos pocos reales...
Tomás se fue tras el diablo. Caminó un trecho y desde una loma vio amanecer sobre el río. Creyendo soñar, divisó un montón de barcos en fila, a lo lejos, apenas dibujados en la bruma. Después vio en la orilla una larga hilera de diablos colorados. Ya no era uno, sino cien, quizás mil, quizás más... (Y escuchó una marcha con gaitas y tambores.) Tomás se santiguó, espantado de ver tantos diablos colorados juntos, que habían venido por el agua y no por el fuego. Corrió a comentar la cosa con otros paisanos que miraban tranquilos la diablería. Cuando supo que los diablos de chaqueta colorada y ojos como diamantes no eran sino soldados ingleses, acarició la guitarra con alivio. Pero, aunque ya no había peligro de que estuviera embrujada, se fue a la ciudad a cambiarla por un fusil.
